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¿PODEMOS APRENDER A SER FELICES?


La felicidad es un concepto con profundos significados, incluye alegría pero también otras emociones, algunas de las cuales no son necesariamente positivas (compromiso, lucha, reto, incluso dolor). Sin embargo, identificamos la felicidad duradera cuando predominan sentimientos agradables en un período prolongado (Heylighen, 1992).

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Seligman y Csikszentmihalyi (2000) creadores de la Psicología Positiva, se han dedicado al estudio de la felicidad, buscando una alternativa a tratamientos tradicionales y farmacológicos que se brindan a personas que padecen depresión.  Su objetivo ha sido que sus pacientes se sientan más felices de forma duradera y en sus   investigaciones han encontrado que para que las personas sean felices es necesario que cultiven emociones positivas y  lleven una vida comprometida y llena de sentido.

¿Puede el dinero comprar la felicidad? Las investigaciones demuestran que el dinero compra la felicidad cuando la persona se encuentra en estado de extrema pobreza, a partir de un nivel mínimo de ingresos (suficientes para cubrir los requisitos básicos de la vida), el salario devengado   no afecta la satisfacción general de las personas. Es más, cuando alguien recibe un aumento de sueldo o se gana la lotería, después de tres meses, la alegría inicial regresa al estado general de satisfacción de la vida.

Por otro lado, se ha encontrado que la gente es más feliz cuando se encuentra en compañía de otros seres humanos. Nuestra personalidad es, en gran parte, el resultado del conjunto de relaciones interpersonales y sociales que cada cual ha tenido a lo largo de su vida. Dichas relaciones nos permiten desarrollarnos integralmente a través del ‘otro ‘ y respecto al otro, dando sentido a nuestras vivencias sociales e individuales.  Es por esto que la cooperación, la fidelidad al grupo y la adherencia a las normas son partes fundamentales de la naturaleza humana.

Otro factor que influye en la percepción de felicidad es el compromiso, es decir, servirse de lo mejor que hay en nosotros para contribuir al bienestar de los demás. Por esto, aunque el matrimonio es fuente de variados tipos de tensiones también proporciona varios beneficios siendo en muchos casos es fuente de identidad y de autoestima (Crosby, 1987).

Un factor positivo adicional relacionado con el bienestar subjetivo es la capacidad de dar sentido a la vida, de brindarle un significado constructivo al dolor y al conflicto para transformarlos en algo hermoso y digno de vivirse. Es la motivación, la actividad dirigida a algo, el deseo de ello, su búsqueda y no el logro de la meta o la satisfacción de los deseos lo que produce en las personas los sentimientos positivos más profundos.

¿Cómo encontrar la Felicidad?

Seligman, propone los siguientes ejercicios para desarrollar nuestra habilidad para encontrar la felicidad.

Atender a los Acontecimientos Positivos: Apuntemos en un diario los tres acontecimientos más positivos que hayamos vivido y en qué medida hemos contribuido en éstos. Tan sólo seis semanas después (más o menos el mismo tiempo que necesita un antidepresivo para que haga efecto) notaremos cómo el nivel de satisfacción que experimentamos va a aumentar de forma considerable.

Desarrollar el agradecimiento: Pensemos en una persona que aún viva, a quien le debamos algo y no le hayamos agradecido, escribámosle una carta expresándole nuestros sentimientos de agradecimiento, llamémosle y pongámosle una cita, visitémoslo, y en dicha visita leámosle en voz alta la carta que escribimos. La sensación de bienestar que genera este tipo de acciones en transformadora.

Desarrollar una vida plena con compromiso y llena de significado: La felicidad duradera requiere conocerse a sí mismo para identificar nuestros puntos fuertes, desarrollarlos y aplicarlos en los distintos ámbitos de la vida: trabajo, familia, ocio y relaciones. Para obtener una vida plena y llena de significado es necesario poner los puntos fuertes de nuestro perfil de virtudes al servicio de una causa superior.